Una de las últimas pelis que he visto y que me ha encantado, se ha colado entre las favoritas, ha sido "La invasión de los ladrones de cuerpos" (Don Siegel, 1956).
El argumento es el siguiente: en la ciudad de Santa Mira, en California, el médico Miles Bennell
empieza a recibir quejas de varios pacientes sobre sus seres queridos, a
los que acusan de ser unos impostores. El psiquiatra local, Dan
Kauffman, considera que se trata de un episodio de histeria colectiva.
No obstante, un amigo de Bennell, Jack Belicec, descubre en su casa un
extraño cuerpo sin vida que aún no está desarrollado por completo. El médico llama a
Kauffman para que observe el descubrimiento, pero el cuerpo ha desaparecido y el psiquiatra sospecha que Miles es víctima de la misma
histeria que están sufriendo sus pacientes de forma progresiva. Sin
embargo, el hallazgo de unas insólitas vainas gigantes de las que
parecen brotar los cuerpos corrobora la existencia de un misterio sin
resolver que le dará un toque de intriga al film.





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