páginas

martes, 9 de septiembre de 2014

Procommons.

Últimamente con todo el tema del minimalismo, el colaboracionismo, el puto capitalismo, etc... estoy investigando más sobre todos estos temas y me están interesando bastante.

He encontrado información sobre los "Procommons" o el "Procomún", conceptos que hasta hace nada no conocía (o no agrupaba bajo el mismo nombre).

Definición de la web Colaborabora:

El “procomún” (traducción al castellano del “commons” anglosajón), es un modelo de gobernanza para el bien común. La manera de producir y gestionar en comunidad bienes y recursos, tangibles e intangibles, que nos pertenecen a tod*s, o mejor, que no pertenecen a nadie. Un antiguo concepto jurídico-filosófico, que en los últimos años ha vuelto a coger vigencia y repercusión pública, gracias al software libre y al movimiento open source o al premio Nobel de Economía concedido a Elinor Ostrom en 2009, por sus aportaciones al gobierno de los bienes comunes.
El procomún lo forman las cosas que heredamos y creamos conjuntamente y que esperamos legar a las generaciones futuras. Una gran diversidad de bienes naturales, culturales o sociales, como por ejemplo: la biodiversidad, las semillas, Internet, el folclore, el agua potable, el genoma, el espacio público, etc. Bienes que muchas veces sólo percibimos cuando están amenazados o en peligro de desaparición o privatización. Tod*s pueden acceder al procomún, ­es un derecho civil más­ y no sólo quienes pueden pagárselo.

El procomún nos resitúa en un marco humanista, en el que ganan nueva legitimidad temas que el modelo neoliberal ha dejado de lado, como la transparencia, la equidad, el acceso universal o la diversidad. Propone una posible alternativa a la economía de mercado, desde la que volver a integrar lo económico y lo ético, lo individual y lo colectivo. Un modelo que se apoya en comunidades estructuradas sobre la confianza.

El procomún es creado y recreado, conectado y reconectado. Nace de la interacción entre los miembros de una comunidad (comunidades distribuidas y/o de extrañ*s hasta ese momento) reunidas alrededor de un tema o de un problema. El procomún es un estado de emergencia (por imprevisible y por urgente), surge del empoderamiento de l*s “afectad*s” que reclaman derechos amenazados o destruidos. No hay procomún sin comunidad, y viceversa. Por tanto, el objetivo principal es hacer visibles comunidades emergentes de personas afectadas -darles el tiempo, darles la experiencia, darles la tecnología, darles los media, darles la palabra-, con la voluntad de construir entre tod*s un mundo más justo, un mundo común.

Más inteligible:

El aire, la biodiversidad, el genoma, el lenguaje, las calles, Internet... Los bienes comunes no nos rodean. Nos atraviesan y constituyen, nos hacen y deshacen. De todos y de nadie, sostienen el mundo, son el mundo. En el cuidado y enriquecimiento del procomún nos jugamos la vida misma. Es un asunto demasiado importante como para dejarlo en manos del Estado o del mercado. Nuestro desafío es hacernos cargo en común de un mundo común.

La lógica privatizadora (patentes, copyright restrictivo, industria cultural...) solo beneficia a una estrecha minoría. Desde el crowdfunding hasta la ciencia abierta, desde el copyleft hasta las plataformas en defensa del agua, desde la Puerta del Sol hasta Zuccotti Park, una constelación amplísima de comunidades en movimiento ensayan hoy otros modos de producir, decidir y convivir. Abiertos y colaborativos, incluyentes, acogedores y sostenibles, ni estatales ni privados (aunque no necesariamente antiestatales ni antimercantiles). Por y para el 99%, como dice el movimiento norteamericano Occupy.
más información

Pero ajenos a la belleza de la cooperación, desde arriba nos repiten que lo común es un caos y hay que regularlo, como si la alternativa estuviese entre la ley Sinde o la guerra de todos contra todos. Hacen trampa: la constelación del procomún inventa sus propias formas de autorregulación (como Creative Commons). No autoritarias, sino horizontales, comunitarias, distribuidas. Lo que ocurre es que no tienen apenas amparo institucional, suelen ser invisibilizadas, trabadas por los marcos jurídicos, criminalizadas incluso.

Lo público-estatal solo puede recuperar su función al servicio de las personas si deja de subordinarse al mercado y apoya los procesos de autoorganización social de lo común.

(El País, 2011).

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Muy interesante el artículo, aunque se publico por lo que veo del 2011, ahora la palabrica "procomún"está en boca de muchas personas, bueno a lo mejor no muchas pero si de personas concienciadas, por lo menos los que la usan mucho son los del Partido X.
Besicos.

Aniwiki dijo...

Si jo també penso que és un article interessant. Pots ficar-ne més d'aquest estil.
Besitos.

elena gutierrez dijo...

Carmen, sino es mucho preguntar, Partido X es donde ha ayudado Alicia a su padre? es que me estuvo comentando un día que la vi y no conocía el nombre, no recuerdo si era éste?

Ana, sí, molt interesant, si trobo més que m'agraden ja els pujaré,

besets!!!